Hay procesos históricos que por su relevancia e impacto en la esfera nacional e internacional no pierden vigencia. Las revoluciones tienen un halo especial en el imaginario de los estudiosos por lo drástico de los cambios y la inmediatez con que se modifica toda la realidad. En el decursar histórico latinoamericano, pocas revoluciones han despertado tanto el interés de los investigadores como la Revolución Mexicana de 1910. La producción bibliográfica al respecto se actualiza año tras año a partir de nuevas investigaciones que la enriquecen y amplían. Sin embargo, hay libros o colecciones que, una vez publicados, devienen lecturas obligatorias que sirven de fuente primaria de conocimiento y base para avanzar más allá de lo que hasta ese momento se conoce. Justamente entra dentro de este perfil la colección de libros titulada Historia de la Revolución Mexicana, que vio la luz bajo una nueva edición ampliada en los años 2022 y 2023, gracias a El Colegio de México.
La Historia de la Revolución Mexicana es un proyecto que tuvo sus orígenes en la década del setenta del siglo pasado. Le dieron vida investigadores del momento, bajo la conducción de Daniel Cosío Villegas, quien se planteó estudiar la historia de México desde 1910 hasta 1960. La propuesta era, en gran media, analizar el devenir histórico del país que había brotado del proceso revolucionario y no solamente la Revolución como hecho histórico propiamente. El México de la primera mitad de la vigésima centuria, en grandísima medida, fue aquel que construyeron los participantes, directos e indirectos, de la vorágine revolucionaria, por lo que existen elementos de peso para afirmar que la obra tiene una visión más de proceso histórico de larga duración, hablando en términos de Braudel, que factual, pues la Revolución Mexicana no es aquí solamente aquel proceso que se desarrolla entre 1910 y 1920, sino el que se extiende en el tiempo y cubre prácticamente las seis primeras décadas del siglo pasado y poco más.
Infelizmente, en ese momento la colección quedó trunca. Ello fue la razón principal por la que El Colegio de México decidiera concluir el proyecto, lo que dio como resultado una nueva colección, que reeditó aquellos textos que en un inicio ya habían sido publicados, más un nuevo volumen correspondiente al contenido que no había sido escrito.
Esto último resulta remarcable, pues el volumen incluido analiza el periodo de 1910 a 1914, justo los momentos iniciales de la Revolución, cuando se sentaron las bases del proceso histórico que luego tendría lugar en los próximos seis años. En este sentido, el texto se adentra en la crisis del Porfiriato y las condiciones que precipitaron el hecho revolucionario, la rebelión maderista y el posterior gobierno de Madero, su caída y el establecimiento de la dictadura de Victoriano Huerta. Cierra el libro con un acápite que avizora, de cierta forma, la continuación de la obra, titulado “Del triunfo a la guerra”, que remite al lector a la posterior confrontación entre carrancistas y constitucionalistas.
Si se coteja la edición de los años setenta con la recién publicada, se echarán en falta las ilustraciones, caricaturas y fotografías que integraron la primera tirada. Las razones de ello quedan explicitadas en el “Prólogo” o “Presentación” que acompaña cada volumen de la actual colección. Sin embargo, es una lástima que así sea, pues se perdió un elemento visual de gran riqueza. Las imágenes permitían al lector representarse y poner rostro a los principales actores históricos de cada periodo, recrear hechos o momentos importantes que fueron captados por el lente fotográfico, e incluso tener evidencias del tratamiento que la caricatura de la época dio a estos mismos sujetos y momentos políticos, sociales y económicos.
El carácter de la obra que se analiza resulta de divulgación y de síntesis histórica. No se pretenda encontrar en ella el estudio detallado de alguna temática específica de las que signaron este periodo del devenir histórico mexicano. No obstante, no por general y abarcador, el resultado de investigación ofrecido deja de ser profundo. Las coordenadas históricas de la época están perfectamente planteadas. En este sentido, cuestiones como los elementos que desataron la vorágine revolucionaria en los años finales del Porfiriato, las discrepancias dentro y fuera al gobierno maderista, el análisis exhaustivo del ascenso, desarrollo y fin del periodo cardenista, los componentes de continuidad y ruptura con el mismo que presentaron los gobiernos posteriores, especialmente el de Ávila Camacho, y las dificultades que presentaron las administraciones posteriores para lidiar con una América Latina que cambiaba, son sólo algunos ejemplos de los aspectos trabajados en la obra.
Esto que se afirma queda ampliamente evidenciado si se revisan las fuentes, tanto documentales y hemerográficas como bibliográficas que manejan los autores de Historia de la Revolución Mexicana. Éstos trabajan documentación primaria proveniente de archivos mexicanos de la mayoría, por no decir de todas las entidades de la federación, del extranjero, de acervos públicos y privados, generales y personales, y nacionales y locales, etcétera. Además, se utilizaron numerosas fuentes hemerográficas compuesta por prensa nacional y regional, lo que permitió muchas veces contrastar o complementar la información brindada por la documentación estudiada. En cuanto a las fuentes bibliográficas, el número de éstas es verdaderamente impresionante.
Al respecto, hay que señalar lo que podría considerarse una manquedad de la colección presentada, y se relaciona precisamente con la bibliografía. Ésta, a causa del carácter de reedición de los títulos que vieron la luz en los años setenta, se encuentra, en su mayor parte, desactualizada. Así pues, en el listado de libros consultados publicado en los tomos originales se encuentran referidos los textos estudiados por los autores hasta la década de los años setenta, cuando fueron publicados. En este sentido, en los poco más de cincuenta años que han transcurrido desde la primera publicación de las obras, la producción histórica referida al devenir mexicano en la primera mitad del siglo xx se ha incrementado notablemente a partir de diversas investigaciones y estudios. Desafortunadamente esta producción no se encuentra reflejada en los volúmenes de la colección de reciente publicación. Lo anterior no ocurre en los apartados que corresponden a los tomos que no fueron escritos inicialmente. En éstos sí se presenta una bibliografía actualizada que llega hasta la contemporaneidad.
No obstante, esto no demerita en lo más mínimo el valor de la obra, puesto que el tronco analítico del que parten los autores originales ha variado muy poco, al menos desde una perspectiva general. Bibliográficamente sí se percibe una desactualización en los textos, aunque lo afirmado y expuesto en ellos mantiene absoluta vigencia, especialmente porque, en gran medida, la base fundamental no se sostiene en el aparato bibliográfico sino documental y de prensa. La literatura analizada por los autores complementa, más que define, las tesis planteadas, las cuales son obtenidas a partir del análisis principalmente de las fuentes primarias.
Respecto al contenido de los volúmenes que conforman la colección actual, debe señalarse que el primero de ellos analiza, como se mencionó anteriormente, el fin del Porfiriato y los primeros embates de la Revolución, y concluye con el derrocamiento de la dictadura de Huerta en 1914, pasando por el gobierno maderista. El segundo continúa con el estudio del periodo armado del proceso, esta vez referido a las fracturas que se dieron al interior de los diferentes grupos revolucionarios, culminando con la Constitución de 1917. El tercer volumen se adentra en las problemáticas de los gobiernos de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón; el estudio que hace sobre el ascenso de este último a la presidencia es realmente loable. La presidencia de Plutarco Elías Calles y los años del Maximato son tratados en el cuarto y quinto volúmenes, respectivamente. Aquí es menester destacar la primera parte del volumen cuarto, donde se realiza un análisis pormenorizado de la situación económica del país en los años iniciales de la década del de los años veinte, para rescatar esta línea de indagación que no fue trabajada en el tomo anterior. Ello resulta un buen ejemplo de la manera en que los textos se complementan a pesar de estar redactado por autores diferentes y bajo otras periodizaciones.
El volumen seis abarca todo el periodo de gobierno de Lázaro Cárdenas, de 1934 a 1940, y trabaja desde el proceso de ascenso del michoacano al poder, las características de su administración, hasta un acercamiento muy interesante a la “educación socialista”, algo que resultó sumamente polémico en su tiempo. En el volumen siete se analiza el periodo de gobierno de Manuel Ávila Camacho y la presidencia del primer mandatario civil del país, luego del extenso periodo dominado por los generales de la Revolución: Miguel Alemán Valdés. En este libro se trabaja ampliamente las que constituirán las bases del llamado milagro mexicano.
Finalmente, el último de los textos se ocupa de los años que transcurren entre 1952 y 1960, signados por las presidencias de Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos; este último expresidente gobernó el país hasta 1964, por lo que el volumen no llega hasta el final de su mandato. Los diferentes hechos y procesos que tuvieron lugar tanto en el país como en el extranjero son tratados en la obra, que comparte con los libros anteriores el estudio de la vida nacional durante el periodo, aunque en este caso la esfera política está mucho más presente que las demás.
No es ocioso resaltar que la obra guarda cierto desequilibrio respecto a los campos de análisis que se abordan en cada tomo. En este sentido, en algunos volúmenes se destaca el estudio del aspecto político por encima del económico o del social. En otros ocurre de manera distinta, y es la temática económica la que predomina. Es así en el volumen cuarto, por ejemplo, o el acápite relacionado con la educación socialista en el volumen dedicado al periodo de Cárdenas, donde lo social es el aspecto dominante. No obstante, es una obra donde el aspecto político impera en todo lo largo del análisis histórico, con lo cual deja fuera o trabaja someramente el decursar económico y social del periodo, de manera que se pierde un campo de estudio verdaderamente fértil e interesante.
Como suelen cerrarse las reseñas, se quiere hacer una invitación al lector para que se acerque a la Historia de la Revolución Mexicana, una colección que va más allá del contenido que su título indica, pues en ella se condensa toda la historia de México en la primera mitad del siglo XX. Una obra devenida clásica y de obligada lectura para todos aquellos interesados en la temática y en la historia mexicana en sentido general.