Introducción
El proceso de la Celebración del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco1 (en adelante IV Centenario) se inició, según la historiografía especializada, en 1929 y finalizó en 1934. Existen antecedentes de diversas celebraciones previas en la ciudad de otros acontecimientos nacionales, como la celebración del Centenario de la Independencia del Perú (1921) y el Centenario de la Batalla de Ayacucho (1924). No obstante, la particularidad de la celebración del presente estudio radica en que, si bien la celebración del IV Centenario tuvo una resonancia internacional, diversos factores condicionaron a que su relevancia haya sido solamente local.
Los estudios especializados permiten establecer y vincular la relación existente entre el regionalismo e identidad cuzqueños y el IV Centenario2, entre la proyección regional y conservación de la monumentalidad arqueológica del Cuzco y el IV Centenario,3 entre el desarrollo del turismo en el Cuzco y el IV Centenario,4 y entre las manifestaciones culturales y artísticas y el IV Centenario.5 Sin embargo, no existen antecedentes inmediatos relacionados y articulados a la parte económica de la celebración de este evento.. Así, el presente estudio intenta llenar el vacío de la perspectiva económica y social, poco considerada por los estudios especializados, desde el punto de vista de sus principales agentes y a través de información novedosa proveniente del hallazgo del Boletín de Propaganda de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco.6
La situación económica del Cuzco en el primer tercio del siglo XX se circunscribe dentro de un proceso de modernización que se extiende de 1895 a 1950.7 Al respecto, se ha observado que existe una disonancia conceptual en el uso del término modernización para el ámbito local. Los investigadores postulan tesis contrapuestas que presentan por un lado al Cuzco inserto en un proceso particular en el que la modernidad convive con la tradición; y, por otro, la modernidad como “la transformación social mediante la cual las sociedades subdesarrolladas adquieren características comunes a las sociedades más desarrolladas, lo que no ocurrió en el caso cuzqueño”.8 Por otro lado, Néstor García Canclini considera que en América Latina se concibe una articulación más compleja de tradiciones y modernidades en un continente heterogéneo formado por países donde, en cada uno, coexisten múltiples lógicas de desarrollo.9 Asimismo, Roberto Samanez y Elizabeth Kuon consideran que la modernidad en el Cuzco se inició a raíz de su decadencia económica debido al dominio mercantil de la región que por entonces era su rival más directo: Arequipa, ciudad que articuló el comercio a través de la apertura de casas comerciales en todo el sur del Perú.10 En este artículo se considerarán estos diversos enfoques de modernidad.
Dentro de un alcance más regional, el estudio se sitúa entre el segundo ciclo económico de crisis-auge-caída de 1880-1932,11 y el periodo de recuperación de la crisis que abarca el lapso de 1930-1948.12
Metodología
Metodológicamente, el estudio se basó en fuentes ydatos primarios, ubicados yacopiados en los archivos, hemerotecas y bibliotecas públicas y privadas del Cuzco. Asimismo, se tomó como sustrato principal al Boletín de Propaganda de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco (en adelante Boletín), un documento inédito que se creía perdido. Los datos proporcionados por esta fuente fueron contrastados con los periódicos de época para explicar el nacimiento y finalización del proceso.
El trabajo adoptó un enfoque cualitativo centrado en el análisis del discurso como una herramienta para examinar las narrativas presentes en el Boletín. Este enfoque permitió interpretar algunas de las estrategias discursivas usadas por los agentes económicos para posicionarse como los agentes claves de la modernización cuzqueña y el desarrollo económico de la ciudad. Este enfoque metodológico permitió identificar las narrativas empleadas, así como comprender las proyecciones de una imagen de modernidad regional de los agentes económicos cuzqueños.
De igual manera, toda información primaria fue complementada y contrastada con la bibliografía especializada sobre el proceso económico peruano sur andino de la primera mitad del siglo XX.
La celebración del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco
El 23 de marzo de 1934, la ciudad del Cuzco cumplió cuatrocientos años de fundación española. En aquella época aún no existía el Día del Cuzco -creado recién en 1944- y, hasta entonces, los cusqueños habían buscado la manera de enaltecer a la ciudad y su singularidad cultural a través de la rememoración de un pasado idealizado. El proyecto de la celebración tuvo su origen en 1929, tras la iniciativa del padre salesiano Carlos Pesce, de nacionalidad argentina, y que había sido director del Colegio Choccopata en 192813 y en 1930 párroco de la parroquia de San Cristóbal en Cuzco.14 Al parecer, su iniciativa atravesó las fronteras regionales, puesto que “La idea fue bien acogida por el presidente Leguía y desde ese entonces se iniciaron los preparativos que, durante cinco años, delinearían detalladamente los festejos”.15
A principios de la década de 1920, se proyectaba que el Cuzco se convertiría en uno de los centros más importantes del turismo en el país, y los agentes económicos cuzqueños comenzaron a proyectar y diversificar sus inversiones en torno al turismo. No obstante, para cuando la celebración se realizó, la industria turística en el Cuzco aún no estaba completamente desarrollada y distaba mucho de ser uno de los principales rubros económicos de la ciudad.
La celebración del IV Centenario se realizó en el primer año del segundo gobierno de Óscar R. Benavides, quien llegó al poder cuando la situación económica del Perú parecía mejorar. Las exportaciones, en 1933, comenzaron a recuperarse, y la tendencia se mantuvo durante el resto de la década; pero al principio del régimen de Benavides todavía el país se encontraba sumido en crisis. Debido a esto, Benavides expandió el Estado para tratar de reducir el descontento y conseguir lo que él denominaba el equilibrio social para desarticular las tensiones políticas y sociales del momento.16 Esto llevó a un recrudecimiento de la centralización en el Perú.
Como se mencionó anteriormente, el proceso del IV Centenario empezó en 1929, durante el Oncenio de Leguía, puesto que la idea fue bien acogida por el presidente. Rápidamente el evento adquirió resonancia internacional. Tuvo eco en los periódicos La Razón, de la Paz; La Prensa, de Buenos Aires, y en la agencia internacional The United Press.17
Al parecer, Leguía estaba bastante interesado en la celebración, con el fin de fomentar el turismo en el Perú y elogiar la obra de las reformas modernizadoras de lo que su gobierno había denominado La Patria Nueva. Sin embargo, la crisis de 1929 desembocó en el fin de su gobierno.
De esta manera, los planes de este evento se trazaron en medio de dramáticos cambios políticos en el Perú, que beneficiaron en última instancia la posición de las élites regionales y a los indigenistas del Cuzco. La élite regional cuzqueña, golpeada tanto por revueltas agrarias como por la oposición del gobierno de Leguía en los años de 1920, entró en la década siguiente con bases políticas estables.18 Así, líderes políticos y culturales del Cuzco tuvieron más preponderancia en Lima durante los años de 1930, y haciendo eco de una decisión tomada recientemente por el XV Congreso de Americanistas reunido en la ciudad de La Plata en Argentina, y respondiendo a la gestión parlamentaria liderada por el diputado cuzqueño y cuzqueñista Félix Cosío Medina, el gobierno peruano promulgó, el 23 de enero de 1933, la ley 7 688. Ésta reconocía al Cuzco como “capital arqueológica de Sudamérica”. Meses más tarde se promulgó la ley 7 798 que establecía, entre otras cosas, la celebración con carácter de fiesta nacional del IV Centenario de la Fundación Española de la Ciudad del Cuzco y la organización de una exposición agrícola e industrial.
A raíz de la promulgación de esta ley, se formó en Cuzco el Comité Central Ejecutivo, integrado y presidido por el prefecto del Departamento, el alcalde del Concejo Provincial, el obispo de la Diócesis, el comandante general de la IV Región, el presidente de la Corte Superior de Justicia, el rector de la Universidad, el presidente de la Junta Departamental Pro-desocupados, el director de Beneficencia y el presidente del Rotary Club.19
Si bien, el diario El Comercio nombra los cargos correspondientes al Comité Central Ejecutivo, en este estudio nos interesa también saber quiénes fueron los personajes que ocuparon esos cargos. En ese sentido, El Boletín de Propaganda de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco (publicación que enseguida examinaremos) nombra a coronel Jorge [Mariano] Vargas [Díaz], prefecto del departamento y presidente del Comité; canónigo Dr. Juan Antonio Casanova [Zúñiga], vicario capitular y miembro del Comité; Dr. Rafael Aguilar [Páez], alcalde del Cuzco y rector de la Universidad, y miembro del Comité; Dr. Manuel [Silvestre] Frisancho [Delgado], director de la beneficencia pública y miembro del Comité; Dr. José S. Wagner, presidente del Rotary Club y miembro del Comité; Dr. Eulogio Ugarte [Tapia], presidente departamental Pro-desocupados y miembro del Comité; Sr. Luis Coronado Flores, presidente de la Sociedad de Artesanos y miembro del Comité.
Contrario a lo que se piensa, la celebración del IV Centenario se llevó a cabo en dos ciclos: el primero se celebró el mismo día de la fundación española del Cuzco, es decir, el 23 de marzo de 1934, y el segundo se realizó desde el 29 de mayo hasta fines de julio del mismo año. Los motivos de este discontinuo fueron principalmente de orden organizativo. Así, la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco, que ocupa parte del presente estudio, se llevó a cabo del 15 de julio al 1 de agosto de 1934.
Anteriormente, los congresistas y políticos cusqueños establecidos en Lima habían logrado conseguir un presupuesto de 600 000 soles para cubrir los gastos de la celebración y algunas otras actividades de interés para el Cuzco, y en Lima se fundó un Comité de personalidades cuzqueñas procelebración del IV Centenario que realizó numerosas gestiones en el gobierno central.
Los 600 000 soles de presupuesto para los festejos fueron distribuidos en 150000 soles para las obras de limpieza, restauración, caminos de acceso, expropiación de terrenos en que existían ruinas, incluyendo un pequeño hotel en las proximidades de Machu Picchu; 120 000 soles para el Hospital del Cuzco; 10000 soles para la habilitación de una cárcel en el lugar en donde se encontraba el antiguo hospital, saneándolo y dotándolo de los elementos de seguridad; 50000 soles para la reparación y reconstrucción del Cabildo; 40000 soles para aseo y reparación de construcciones coloniales, específicamente la Catedral del Cuzco y la Compañía de Jesús; 120 000 soles para obras municipales, tales como pavimentación, canalización del rio Huatanay, mejoramiento de la ciudad y las calles de acceso a los monumentos históricos; 25 000 soles para exposiciones, ferias y certámenes; 80 000 soles para el local y museo del Instituto Arqueológico; y 5 000 soles para el haber del Comité Central.20
Esta distribución del presupuesto resulta interesante, ya que muestra las prioridades que los cuzqueños tenían respecto al desarrollo de su región. Así, observamos, por ejemplo, que las principales preocupaciones fueron las obras que beneficiarían a la cultura y al turismo, seguido de obras para el mejoramiento sanitario e higienización de la ciudad. Solamente el 4% se destinó a la Exposición y Feria.
Por entonces, la ciudad del Cuzco estaba atravesando un proceso modernizador y de mejora de la salubridad. La higienización urbana fue parte importante de un discurso que se extendía desde décadas atrás. La canalización de los ríos, así como la construcción de una red vial, fue de vital importancia para desestigmatizar a una ciudad que había sido anteriormente conocida como “la ciudad más sucia del mundo”.21 Este proceso culminó recién en 1944, una década después del IV Centenario.
Asimismo, si bien hubo un interés genuino respecto a la Exposición y Feria por parte de la clase media urbana, especialmente artesanos y pequeños industriales, la falta de presupuesto hizo que este evento, dentro del conjunto de celebraciones del IV Centenario, fuese opacado por otros realizados para el mismo. No obstante, contribuyó al realce de la celebración y fue uno de los aspectos más destacados por el Boletín de Propaganda de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco.
¿Comercio e industria enaltecidos? El Boletín de Propaganda
El Boletín de Propaganda de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco (en adelante Boletín) fue una publicación destinada a exaltar el ámbito comercial cuzqueño y perpetuar a “quienes quisieron mantener permanente el recuerdo de los alcances beneficiosos de la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera, realizada en esta ciudad del Cuzco, en el IV Centenario de su fundación española”.22 Solamente se hicieron mil copias de esta publicación (véase imagen 1); sin embargo, no existen registros ni existencias de ésta en archivos y bibliotecas públicas en el Perú.
El Boletín no tiene autor ni editor identificado, y tampoco presenta numeración en sus páginas.23 Está ilustrado con 139 fotograbados24 hechos por Humberto Vidal Unda, quien firma cada uno con su abreviatura H. V. Se anota: “Los fotograbados del presente Boletín son prueba de la técnica de Humberto Vidal”.25 Según los balances de los fondos invertidos por la Comisión de la Exposición y Feria, la tirada del Boletín sería de mil ejemplares de 60 páginas cada uno; sin embargo, una nota aclaratoria remarca el hecho de que el Boletín se lanzó al público con más del doble de las páginas previstas. La idea e iniciativa de realizar esta exposición, según el Boletín, nació de Nicolás Vargas Núñez y José Postigo Ávila, ambos miembros de la Junta Directiva de la Sociedad de Artesanos, quienes lanzaron la iniciativa en su institución en junio de 1933, y por tal iniciativa fueron acreedores a un Diploma de Primera Clase y una Medalla Conmemorativa. Esta feliz iniciativa habría sido anterior a la ley 7 798 del 13 de septiembre de 1933 que promulgó la celebración del IV Centenario con el “carácter de fiesta nacional”, pero debatida en agosto de 1933; por ello, el Boletín hace hincapié en reconocer a estos personajes, puesto que “es justo i de ética periodística, tributar un reconocimiento público a aquellos que la idearon”. Antes, el Cuzco solamente había realizado una feria a gran escala en 1918; sin embargo, el proceso y desarrollo de este evento exceden los objetivos de esta investigación.
La publicación fue gestionada por la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco, integrada por José Abel Montes Sobrino, presidente de la Comisión Organizadora y presidente de la Cámara de Comercio del Cuzco; Luis Coronado Flores, miembro de la Comisión y presidente de la Sociedad de Artesanos; José Alcides Ocampo Rivas, ingeniero director de la Granja Escuela Kcaira; el Rvdo. padre salesiano Floriano M. Giebel, director de la Granja Internado de Yucay; y Rafael Lechuga, secretario. La mayoría de los miembros que conformaban la Comisión estaban ligados a la economía cuzqueña, así pues, José Abel Montes Sobrino fue un empresario recordado por establecer, junto a otros industriales, la primera central hidroeléctrica del Cuzco y ser socio fundador de la Fábrica de Tejidos de Lana La Estrella.26 Luis Coronado Flores estaba ligado a la Sociedad de Artesanos, Sociedad de Mecánicos y la Unión de Trabajadores del Cuzco.27 El ingeniero agrónomo José Alcides Ocampo Rivas se había casado en 1930 con María Carlota Oliart Garmendia, ligada a la Fábrica de Tejidos Lucre, y en el segundo semestre de 1934 partió a Lima al ser nombrado director de la Estación Experimental Agrícola de La Molina.
Asimismo, los empleados de la Comisión Organizadora de la Exposición y Feria del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco fueron Rafael Lechuga, secretario de la Comisión; Mariano Delgado Neira, contador y tesorero de la Comisión; Claudio Pérez, auxiliar de la secretaria y conserje de la Exposición y Feria; Juan Medina,28 agente propagandista en la ciudad del Cuzco y provincias; Esthela Luna, boletera de la Exposición y Feria; Augusto Pacheco Vargas, guardián del local de la Exposición y Feria de Kuichipunco; Raúl Fuentes, guardián del local de la Exposición y Feria de Kuichipunco; y Darío F. Eguren Larrea, representante de la Exposición y Feria en los departamentos del Sur Peruano. De entre todos, destaca el contador arequipeño Mariano Delgado Neira, establecido en Cuzco y probablemente de filiación aprista, quien había llegado a la ciudad en 1929 para reemplazar al contador de la sucursal de la arequipeña Casa Gibson en Cuzco, y rápidamente se insertó en la Sociedad Mutua de Empleados, entidad de la que fue presidente en dos ocasiones.29
Según el Informe del Secretario de la Comisión de Exposición y Feria, de Rafael Lechuga, la Exposición y Feria se llevó a cabo en el local de Kuichipunco (actual Colegio Humberto Luna) con stands de estilos europeos, americanos y auténticamente peruanos. Asimismo, se hizo propaganda en todo el país, haciendo circular abundante literatura en pro de la Exposición y Feria del Cuzco: cartelones, prospectos, circulares impresas, artículos periodísticos, avisos permanentes en los principales diarios de los departamentos más importantes de la República encaminadas a atraer la afluencia de expositores. Por ejemplo, el Museo de Arte de Lima custodia un afiche del IV Centenario elaborado por la renombrada artista peruana Elena Izcue.
Es posible que, para la realización de la Exposición y Feria del IV Centenario, se hayan tomado las formas y maneras de las Exposiciones Universales, puesto que “las inquietudes que impulsaban las exposiciones universales fueron, en parte, económicas”.30 Asimismo, desde una perspectiva de historia económica, por ejemplo, se han estudiado las exposiciones como espacios donde se hacía explícita la competencia industrial capitalista entre naciones y cómo cada estado intentaba mostrar sus logros industriales y tecnológicos y su superioridad en armamentos. En este sentido, las exposiciones fueron pensadas como un engranaje más de la sociedad capitalista industrial.31
Generalmente, las consecuencias económicas de las exhibiciones en términos de clientes ganados por los fabricantes no se pueden calcular, pero en muchos casos el beneficio a la economía nacional debe haber compensado generosamente cualquier pérdida inmediata en el sitio mismo. Sumado a ello, por lo general las industrias de servicios en el trabajo en la ciudad anfitriona obtenían ganancias independientemente del éxito general del evento.32
En ese sentido, lo más relevante de la publicación para este estudio es la Relación de los expositores que tomaron parte en la Gran Exposición i Feria del Cuzco33 (véase tabla 1) que muestra una cuantificación de, probablemente, la mayor parte de los agentes económicos relevantes en Cuzco en 1934. El cuadro del Boletín se divide en tres secciones: a) la primera relación, y la más extensa, no cuenta con título, pero asumimos que corresponde a los expositores inscritos en Cuzco dentro del marco temporal de inscripciones de matrículas con 180 expositores; b) la relación de los expositores inscritos en Arequipa por el Sr. [Darío F.] Eguren Larrea con once expositores y c) la relación de inscritos después de cerrada la matrícula con quince expositores. Asimismo, el cuadro tipifica los productos de cada expositor entre a) agrícola, b) industrial y c) ganadero. Finalmente, se remarca también la procedencia geográfica de cada uno de ellos.
Tabla 1. Relación de los principales expositores que tomaron parte en la Gran Exposición y Feria del Cuzco durante la celebración del IV Centenario, 1934
| Número de orden | Nombre y apellido del inscrito | Razón social de la fábrica o hacienda | Productos que expone | Procedencia | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Agrícola | Industrial | Ganadera | ||||
| 1 | Giraldo Ruiz Caro | Fábrica Nacional de Mosaicos i Cerámica | - | Objetos de cerámica con motivos incaicos mosaicos. | - | Cuzco |
| 2 | Néstor Canal | Hacienda Pachar | Cereales: trigo, maíz, papas, etc. | - | - | Urubamba |
| 3 | Manuel Orihuela | Hacienda Antapacha | Cereales en general | - | Ganado vacuno: nacionales Holstoms | Urubamba |
| 4 | José I. Ferro | Fábrica Lucre | - | Tejidos de Lana | - | Lucre (Cuzco) |
| 5 | Ángel Estéban Pacheco | Joyería Nacional | - | Joyería estilo nacional | - | Cuzco |
| 6 | José I. Ferro | Huarayapat | Coca, café | Vinos nacionales | - | Convención |
| 7 | Abel Montes | Fábrica de Tejidos Huáscar | - | Tejidos de lana | - | Cuzco |
| 8 | Carlos de L. Lomellini | Fábrica La Estrella | - | Tejidos de lana | - | Cuzco |
| 9 | Gervacio Mercado | Aguas Minerales San Pedro | - | Aguas, quesos, mantequilla | - | Cuzco |
| 10 | Humberto Luglio | Chocolates Continental | - | Chocolates | - | Cuzco |
| 11 | Fernando Emmel | Curtiembre | - | Cuero curtido | - | Cuzco |
| 12 | Víctor E. Aubert i Cía. | El Inca | - | Harina I Fideos | - | Cuzco |
| 13 | E. Olazo e Hijos | Tallares Stylo | - | Figuras de terracota, cartón, yeso, etc. | - | Cuzco |
| 14 | Pedro D’ Onofrio | Fábrica Chocolates D’Onofrio | - | Chocolates, caramelos | - | Lima |
| 15 | Simón Huamán | Fábrica Chocolates El Tigre | - | Chocolates de varias clases | - | Cuzco |
| 16 | Alcides Ocampo | Granja Escuela Kaira | Producto de agricultura | - | 12 animales | San Jerónimo “Kaira” (Cuzco) |
| 17 | Bernardino del Castillo | Fábrica de Guitarras | - | Tres instrumentos de cuerda | - | Cuzco |
| 18 | López Solar Hnos. | Taller de Arte | - | Lápidas, marmolería | - | Puquina (Moquegua) |
| 19 | Floriano Giebel | Granja de Yucay | Productos de agricultura | Sastrería, carpintería, etc. | 20 animales | Yucay (Urubamba) |
| 20 | Pablo i José Iturry | Yturry Hermanos | - | Cerámica i alfarería | - | Pucará Dpto Puno |
| 21 | Moisés Ayauca Jiménez | Fábrica de Jabones i Velas | - | Jabones i velas | - | Cuzco |
| 22 | Gabriel Vignes | Sport Fábrica de Aguas Gaseosas | - | Bebidas gaseosas | - | Cuzco |
| 23 | Ezequiel Luna | Hacienda Sullupucyu | - | - | Cuatro toros sementales de pura sangre | Anta (Cuzco) |
| 24 | Emmel Hnos, S.A. | Empresa Agrícola Majes | - | Vinos i aguardiente | - | Majes (Arequipa) |
| 25 | Ernesto Ochoa M. | Hacienda Ccollpani Grande | - | Máquina hiladora | - | Ollantaitambo (Cuzco) |
| 26 | Juan Schimit | Colegio Salesiano | - | Industrias en general | - | Cuzco |
| 27 | Alejandro F. Ferreyra | Empresa Constructora Internacional | - | Maquinarias de lechería | - | s/d |
| 28 | Florencio Ponce | Fábrica Cusipata | - | Harinas, galletas, fideos | - | Cusipata, Quispicanchi, Cuzco |
| 29 | Víctor M. Delgado | Zapatería Del Águila | - | Zapatería | - | Cuzco |
| 30 | Francisco Espinoza S. | Fábrica Muebles | - | Muebles | - | Cuzco |
| 31 | H. G. Rozas Sucs. | H. G. Rozas Sucs. | - | Papelería y tipografía | - | Cuzco |
| 32 | Timoteo Abarca | Fábrica de Guitarras | - | Instrumentos | - | Cuzco |
| 33 | Víctor M. Escobedo | Escobedo | - | Proyecto de construcción | - | Cuzco |
| 34 | Justo Román Aparicio | Jardín La Moda Elegante | - | Flores naturales | - | Cuzco |
| 35 | Noé Ordóñez C. | Sociedad Maderera Collpani Ltda. | - | Maderas | - | Cuzco |
| 36 | Nazario César Tió | Imprenta y Papelería Imperial | - | Artes gráficas | - | Cuzco |
| 37 | Venturino Castillo | Fábrica de Guitarras | - | Instrumentos | - | Cuzco |
| 38 | Escuela Artes y Oficios | Artes y Oficios | - | Maquinarias | - | Cuzco |
| 39 | Francisco A. Flores | Curtimbre Progreso | - | Curtimbre y peletería | - | Cuzco |
| 40 | M. Filomena Sotomayor | La Ciudad de Trieste | - | Sombrerería | - | Cuzco |
| 41 | Nicolás Sotomayor | Chic Oriental | - | Sombrerería | - | Cuzco |
| 42 | Carlos Orihuela S. | Talabartería Oriental | - | Talabartería | - | Arequipa |
| 43 | Daniel Velazco G. | Maxim | - | Aguas gaseosas, caramelos | - | Cuzco |
| 44 | Martín Chambi | Estudio Fotográfico | - | Arte fotográfico | - | Cuzco |
| 45 | J. I. Portugal e hijos | Botica El Pueblo | - | Especies de farmacia | - | Arequipa |
| 46 | Wenceslao Aragón | Fábrica Trilladores Coya | - | Máquinas de trillas | - | Calca |
| 47 | J. W. Rodríguez del Carpio | Hacienda Oquenamary | - | Cuchillos | Alpacas | Maranganí |
| 48 | Matías Ugarte | Fábrica de Instrumentos | - | Guitarras, una mandolina | - | Urubamba |
| 49 | Cornelio Tapia | Marmolería | - | Marmolería | - | Cuzco |
| 50 | Mariano N. Ramos | Sastrería La Flor del Arte | - | Una levita | - | Juliaca |
Fuente: Elaboración propia a partir de la información de: Boletín, 1934.
Para efectos de este estudio, se dividió a los agentes económicos en seis grandes grupos temáticos: fábricas, haciendas, negocios urbanos, arte y artesanías, pequeña agropecuaria e indeterminados. El resultado de esta división de agentes económicos sin diferenciación geográfica arrojó lo siguiente: 38 fábricas, 63 haciendas, 42 negocios urbanos, 34 negocios de artes y artesanías, 14 pequeñas agropecuarias y 16 indeterminados.
En cuanto a los lugares de los expositores, se debe tomar en cuenta que el Boletín toma en consideración el punto de procedencia del producto expuesto. Así, tenemos: Cuzco con 160 expositores, Arequipa con 24 expositores, Puno con 11 expositores, Apurímac con 3 expositores, Lima con 1 expositor, Madre de Dios con 1 expositor, Moquegua con 1 expositor, Inglaterra con 1 expositor y/o producto, Alemania con 1 expositor y/o producto, y 4 expositores y/o productos de lugar indeterminado.
Es bastante evidente la preponderancia de los cuzqueños en la Exposición y Feria frente a sus similares sureños. Sin embargo, también es muy notoria la ausencia de los representantes del ámbito económico limeño, sólo la Fábrica Chocolates D’Onofrio se hizo presente en la celebración. No obstante, aunque el IV Centenario no tuvo el alcance de otras fiestas regionales cívicas celebradas en la historia latinoamericana, sí ofreció un momento importante con el cual afirmar la importancia cultural y turística del Cuzco a nivel nacional.34
En el discurso de clausura de la Gran Exposición Agrícola, Industrial y Ganadera del 1 de agosto de 1934 de José Alcides Ocampo Rivas, éste hacía hincapié en el agradecimiento a los expositores por:
Los mil y un sacrificios que han debido arrastrar hasta llegar a presentar sus respectivos stands, debidamente exornados, y al distinguido público, por la benevolencia con que ha sabido admirar, y disimular y disculpar, grandes y pequeños defectos y vacíos en esta primicia del progreso cuzqueño.35
Asimismo, en el discurso de inauguración de la Gran Exposición Agrícola, Industrial y Ganadera de José Abel Montes Sobrino, éste lamentaba la desidia e indiferencia de los vecinos departamentos:
Si todo mi entusiasmo, todos mis anhelos y mi mejor voluntad, no están ampliamente demostrados en el resultado, culpa no es ya mía, sino de prejuicios insalvables y casi ancestrales,36 y a las dificultades de toda índole, emanadas de la apatía que aun predomina en nuestro espíritu, como rezago todavía inextirpable de ese mismo estacionarismo al que me he referido; de tal manera que si esto no tiene los contornos de una verdadera Exposición, por lo menos Departamental, puesto que nuestros vecinos se han abstenido de concurrir, a pesar del llamado insistente que se les ha hecho, a excepción de Puno, que ha mandado algo, es sin embargo un ensayo ya bastante apreciable, para un futuro mejor.37
La gran ausencia, en especial de los departamentos sureños, probablemente sea debido a que el sur peruano aún se veía afectado por la Gran Depresión por a que la crisis de 1929 tuvo un fuerte impacto en el Perú por a la caída de los precios de las materias primas que exportaba, y a las restricciones al crédito internacional, lo que provocó una crisis en el financiamiento del gasto público y generó una fuerte depreciación de la moneda nacional.38
Asimismo, la Gran Depresión se manifestó en el sur peruano a través de la rápida caída de los precios, volúmenes y valores de las exportaciones de materias primas y la consiguiente caída en la demanda de importaciones, así como de bienes de producción nacional y de servicios. En Arequipa, Cuzco y Puno muchas casas comerciales quebraron durante este periodo (1929-1932); asimismo, el efecto dominó se propagó por toda la región y alcanzó a los pueblos pequeños y al campo. Los comerciantes minoristas cerraron sus negocios por deudas incumplidas y, sumado a ello, la quiebra del Banco del Perú y Londres creó una severa crisis de crédito en todo el sur para los más grandes productores y comerciantes.39
De igual modo, la crisis de 1930, que supuso el colapso del Circuito Lanero del Sur, debilitó a la fuerza política de las clases hacendadas y los movimientos regionales. Un ejemplo es la menor intervención de la Cámara de Comercio en la política nacional.40
Es relevante también el alto número de haciendas expositoras, en tanto muestra el poderío que ejercían los terratenientes y hacendados en la región. Exhibir sus logros en la Exposición y Feria los colocaría dentro de una posición importante y determinante en la economía local, por ejemplo: el ganado vacuno Holstein de Manuel Orihuela, registrado con la razón social “Hacienda Antapacha”, fue acreedor de un premio de doscientos soles de oro.
Al iniciarse la década de 1930, el Perú era un país eminentemente agrario. Más de las dos terceras partes de la población del país era rural y habitaba en la sierra. La agricultura no sólo absorbía el grueso de la fuerza de trabajo, sino que jugaba un papel clave en la provisión de las divisas que eran necesarias para mantener en marcha un aparato productivo que dependía de la importación de tecnología, maquinaria e insumos. El crac de la economía mundial de 1929 fortaleció fuertemente el peso de la agricultura de exportación en la economía nacional.41
No obstante, a diferencia de las haciendas del norte gestionadas con criterios empresariales modernos, en la sierra sur se observó todo lo contrario: un peculiar proceso de reproducción de las formas tradicionales de producción. Durante el Oncenio de Leguía, la hacienda del sur andino era pobre en tecnología agropecuaria y se caracterizaba por las relaciones serviles de su producción interna.42
Así, por ejemplo, la hacienda Ccapana, inscrita en la Exposición y Feria por Otto W. de Vary, fue acreedora a un Plato de plata por su “variedad de papas, chuño, moraya, maíces, cebada, centeno remolacha, forrajes y otros productos”.43
La hacienda Ccapana, como las demás, estaba dividida en estancias, y en cada una de ellas vivían permanentemente poblaciones indígenas. Cada estancia, ubicada a una altitud determinada, tenía una especialidad productiva. Esta diversidad de las estancias permitía que la renta del hacendado fuera bastante compleja y suficiente para asegurar un consumo señorial, sin casi ningún gasto monetario, pero igualmente casi al margen del mercado.44
Los expositores de la Sección Agrícola premiados por los jurados de la Exposición y Feria eran poderosos hacendados y terratenientes del Cuzco que pertenecían a las élites cuzqueñas. Entre los premiados figuran: los Yábar Matto, los Marín, lo de Vary, los Espejo, los Oliart, lo de la Vega, los Ferro, los Duque, los Yáñez Ballón, los Bueno, los Astete, los Lovón, los Orihuela, los Monteagudo, los del Castillo, los Sotomayor, los Álvarez Chávez, entre otros. Todos éstos poseían haciendas y fundos en Cuzco.
Con respecto a los negocios de artes y artesanías que también se destacaron en la Exposición y Feria, hubo una exoneración para los obreros, artesanos y pequeños industriales que participaron en ella.
Esta exoneración indicaría el alto índice de artesanos y artistas (34 expositores), y pequeños industriales (42 expositores) que se agrupó para propósitos de este estudio bajo el término temático de negocios urbanos, que incluyen zapaterías, sastrerías, sombrererías, panaderías, entre otros.
Durante este periodo, las exportaciones de lana y otras materias primas no destruyeron la producción artesanal ni bloquearon la industrialización. Los artesanos del Cuzco pudieron resistir la competencia porque los clientes seguían prefiriendo los productos locales a las importaciones como muebles, ropa, sombreros o calzado, puesto que los productos locales eran más accesibles en precio y a menudo muchísimo más baratos, y porque al parecer preferían el estilo de los bienes locales. Sin embargo, fueron pocos los artesanos que contaron con el capital, las conexiones y la capacitación para convertir su taller en fábrica.45
En la década de los años veinte, la ciudad de Cuzco experimentó cambios significativos. La modernización se hizo evidente con la presencia de fábricas, una estación de ferrocarril, electricidad y mejoras en el suministro de agua potable. Esto llevó a una nueva configuración de clases sociales y a una apertura del tradicional orden social. No obstante, la interacción compleja entre clase y etnicidad caracterizó a la sociedad cuzqueña. Los artesanos buscaban mantener su estatus como clase obrera moderna y no se identificaban con la supuesta “atrasada” comunidad indígena. La modernización para los artesanos significaba prosperidad económica y una posición en la clase media urbana.46
Probablemente esta necesidad de posicionarse como clase media urbana y de mostrar su prosperidad económica hizo que los artesanos cuzqueños se interesaran en el desarrollo de la Feria y Exposición. Artesanos de renombre como Giraldo Ruiz Caro y Luis M. Marroquín obtuvieron distinciones y premios en la Exposición y Feria. Asimismo, se hicieron presentes pequeños negocios urbanos, como los de Santos E. López Villamonte, Francisco y Luis Hermoza Estrada y Jesús Rubio. Empero, los grandes potentados y hacendados, quienes ocupaban puestos en el Comité Central Ejecutivo, desempeñaron un rol predominante en la organización y en la toma de decisiones, relegando a los demás sectores a un papel expositor y secundario.
Por otro lado, desde otras regiones como Junín, la preocupación respecto a la celebración del IV Centenario fue el devenir de la ciudad del Cuzco como centro urbano moderno ligado intrínsecamente a la economía. De esta manera, Glodoaldo Alberto Espinosa Bravo, intelectual jaujino, publicó en la revista Claridad de Argentina (1934) sus consideraciones del futuro de la ciudad del Cuzco a cuatrocientos años de fundada:
Y, al Cuzco, le toca, en el IV Centenario de su fundación colonial, no ser meramente la ciudad del Pasado, de la Arqueología; sino la ciudad del futuro, la ciudad animada y cuajada por la peruanidad que es movimiento económico, paisaje político, altura social y campo industrial; que es urbe, máquina y cultura, tempestad, campesinado y proletariado.47
En Lima, la celebración del IV Centenario pasó desapercibida, solamente el Colegio de Abogados “se adhirió ampliamente a las festividades conmemorativas, que, por desgracia, han pasado inadvertidas y han carecido de la importancia y del relieve que debieron tener, tratándose de la capital del Imperio de los Incas y capital arqueológica de América”.48 No obstante, la organización cuzqueña, a través de telegramas al ministro José de la Riva Agüero y Osma, demostró un genuino interés de recibir apoyo desde Lima.49
Los discursos y narrativas durante la exposición y feria
Una parte central del Boletín es mostrar los discursos pronunciados durante la inauguración y clausura de la Exposición y Feria. Los discursos son relevantes porque, además de documentar los aspectos técnicos y organizativos de la Exposición y Feria, también contienen elementos retóricos que dilucidan las tensiones políticas, sociales y económicas de la época.
El primer discurso, el de inauguración, fue del presidente de la Comisión Organizadora, José Abel Montes Sobrino (personaje al que ya nos hemos referimos líneas arriba), que destacó, entre otras cosas, el “egoísmo del poder Central”, el “esfuerzo individual” y el “despertar de la industria en el Cuzco”. ¿Acaso Montes sugiere un boicot comercial contra la Exposición y Feria del IV Centenario? El hecho de que, en el discurso, Montes se refiera al “poder Central” y su “egoísmo”, nos remite a la rivalidad entre las élites serranas y costeñas. En el ámbito económico, Montes hace un llamado a preferir los productos locales frente a los importados, argumentando que el consumo de bienes nacionales estimula la economía local y promueve la independencia económica del Cuzco.
A principios de siglo, el debate geográfico-racial entre las élites serranas y costeñas se dirimía en un enfrentamiento político conocido como regionalismo versus centralismo.50 Los regionalistas demandaban una participación directa en el gobierno de sus regiones y acusaban a los limeños -defensores del centralismo- de concentrar en Lima las funciones políticas y los beneficios económicos. Si bien, el regionalismo representaba a todos los provincianos del país, fueron los políticos serranos quienes se enfrascaron directamente en una lucha contra los limeños.51
Precisamente, el político cuzqueño Víctor J. Guevara redactó un primer proyecto de ley el 30 de junio de 1933, y se tiene certeza de un segundo proyecto redactado por Manuel Jesús Gamarra Cuentas, fechado en 8 de agosto de 1933.52 Ambos proyectos de ley se complementaron sin oposición de Guevara, y la redacción final incorporó elementos de los dos anteriores, y fue secundada por los representantes del Cuzco. En el debate se discutió, principalmente, el gasto que se requería para la celebración: 600 000 soles, que saldrían del fondo Pro Desocupados. Esto disgustó a los representantes de Lima e Ica: Carlos Guerra y Enrique Escardó Salazar, respectivamente, quienes insistieron en tratar de recortar el presupuesto inicial a la mitad. Al final, el presupuesto original se mantuvo y la ley fue promulgada. Durante el debate, los representantes cusqueños enfatizaron la complementación de los proyectos antes citados, el turismo como generador de riqueza económica, el progreso, el poderío económico y cultural que traería la celebración del IV Centenario y la identidad nacional.
En ese sentido, el discurso de José Abel Montes Sobrino se enmarcó en una narrativa de reivindicación regionalista y de impulso hacia el progreso colectivo, la cual vendría a ser una narrativa de liderazgo empresarial local.
En cambio, el segundo discurso de inauguración, pronunciado por el coronel Jorge Mariano Vargas Díaz, presidente del Comité Central Ejecutivo para la celebración del IV Centenario, enfatizó el progreso de la industria cusqueña sin cuestionar, por su rango de funcionario del gobierno, las debilidades y carencias de la región. También, el prefecto coronel Vargas hizo énfasis en “rendir tributo a la poderosa Raza Incaica, redescubriendo los admirables monumentos que nos dejara”. No obstante, hubo una invisibilización y bloqueo de la participación indígena durante el IV Centenario, y se redujo la imagen indígena a una simple figura de decoración. Un redactor del diario El Comercio ironizó al respecto:
Lo que no podremos mostrarles, pero que se mostrará por sí, cubriéndonos de confusión y de vergüenza si es que tenemos capacidad de avergonzarnos de nuestras faltas que tocan las lindes de la criminalidad culpable y de la desidia monstruosa, será el indio. Como ahora, transitará entonces por nuestras calles arreando sus pobres llamas cargueras o sus borricos miserables, rumiando su coca, indiferente a todo. Y cuando nuestros visitantes nos pregunten qué apariencia de seres humanos son esos, tendremos que decirles: Por favor admiren nuestros monumentos.53
Y fueron precisamente los monumentos a los que se les dio importancia y los que remarca el discurso del coronel Vargas. No al indígena contemporáneo, sino a la raza incaica y sus vestigios.
Por entonces, el movimiento cuzqueñista trataba de afirmar su lugar en la nación, extrayendo de la tradición prehispánica representaciones de la historia inca, danzas regionales e investigaciones sobre el pasado y el presente indígena, a través de estudios arqueológicos y etnológicos que tenían el propósito de mostrar la antigua eminencia del Cuzco y, por tanto, su pleno derecho a ocupar una posición igual -o inclusive superior- a la de Lima.54 Ciertamente, el movimiento cuzqueñista había desarrollado sumo interés por el resguardo del patrimonio histórico desde el descubrimiento de Machu Picchu en 1911. Esto llevó a un lento proceso de recuperación de obras artísticas y arqueológicas.
De esta manera, el movimiento cuzqueñista convirtió las ruinas arqueológicas en patrimonio histórico, es decir, transformaron evidencia material prehispánica en una forma de repositorio de memoria, de potencial instrumento identitario y de aprovechamiento estatal.55 En ese sentido, el patrimonio histórico que engloba toda manifestación material o simbólica del pasado prehispánico, después de adquirir una importancia regional, fue utilizado en el discurso del prefecto Vargas como medio para enaltecer a medias la identidad regional del Cuzco y como herramienta para proyectar a la ciudad como un centro cultural de relevancia nacional e internacional. Asimismo, conviene mencionar que durante la celebración del IV Centenario se inauguró el Instituto Arqueológico del Cuzco, cuya función fue la de garantizar la continuación del salvataje, protección, investigación y aprovechamiento del patrimonio arqueológico del Cuzco.
Por otro lado, siguiendo el discurso de enaltecimiento de los monumentos del patrimonio histórico según la Resolución Suprema de 25 de octubre de 1933 sobre la conmemoración del IV Centenario de la Fundación Española de la Ciudad del Cuzco,56 se asignó un presupuesto de 150 000 soles para las obras de limpieza, restauración de caminos de acceso, expropiación en que existían ruinas incaicas, incluyendo un pequeño hotel en la proximidad de Machu Picchu.
De esta manera, la narrativa del discurso del prefecto coronel Vargas estaba orientada a la exaltación histórica y patriótica, enfocándose en la identidad cuzqueña.
Finalmente, el discurso de clausura de la Gran Exposición Agrícola, Industrial y Ganadera del 1 de agosto de 1934, de José Alcides Ocampo Rivas, se centró en exaltar la “potencialidad productiva del Cuzco”, la dificultad y los esfuerzos abnegados por alcanzar el progreso en la región, las bondades que ofrece la agricultura, la ganadería, y la pequeña y mediana industria. El grito de Ocampo, “Industrialicemos el Perú”, era en realidad el grito del espíritu del momento de los industriales cuzqueños que se encontraban infundidos por el “ímpetu perdurable de la fe yamamantado por el espíritu emprendedor”, pero sin los suficientes recursos para lograrlo como ellos querían que fuese. El emprendedurismo y el individuo también son temas recurrentes en los discursos de Montes y Ocampo. ¿Trataban de unir estos conceptos a una especie de superación individual y regional?
Asimismo, la narrativa del discurso de Ocampo buscaba, mediante una perspectiva histórica, resaltar la importancia económica del Cuzco para culminar proyectos específicos, como la mejora tecnológica industrial, la importación de ganado y el avance de métodos agrícolas, que se presentan como la conclusión lógica y deseada de la narrativa de progreso.
Los discursos pronunciados durante el IV Centenario tuvieron una fuerte resonancia en los diarios cuzqueños y en la población cuzqueña en general, planteando los intereses de la región y reclamando una centralidad histórica, a la vez que aspiraban a alcanzar un aspecto material, económico y social similar a las urbes modernas, y posiblemente el fortalecimiento de la capacidad competitiva de la región motivó estos discursos de cierre.
Conclusiones
La celebración del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco (1934) fue una celebración regional importante y llevada a cabo mediante grandes esfuerzos, donde el cuzqueñismo o regionalismo cuzqueño desarrolló un papel significativo. Si bien en el Cuzco de la primera mitad del siglo XX la modernización convivía con la tradición, esto no significó un estancamiento de las nociones de los cuzqueños en lo que se refería a desarrollo e industrialización; sin embargo, esta idea de modernización convivía con patrones heredados del siglo XIX que impidieron a la sociedad cuzqueña afrontar la modernidad a través de la inclusión de todos los sectores sociales.
En ese sentido, el IV Centenario mostró una apremiante necesidad por parte de los sectores de la élite cuzqueña de desarrollar la “potencialidad productiva” del Cuzco, pero ignorando las particularidades y las dinámicas sociales que presentaba la región. Esto se vio de manifiesto cuando las autoridades y los sectores sociales urbanos trataron de invisibilizar al indio en pro de resaltar el patrimonio histórico material de la ciudad, produciendo un marginamiento de la clase indígena que, mediante recursos discursivos, fue reducida a una figura decorativa.
Asimismo, las luchas intestinas entre los regionalismos, como el regionalismo cuzqueño contra el centralismo limeño, le quitaron realce a la celebración del IV Centenario debido a la aguda centralización que por entonces dominaba al país. De esta forma, más que una celebración nacional, el IV Centenario fue una celebración regional en donde los sectores sociales cuzqueños, principalmente los sectores económicos a través de sus agentes, trataron de impulsar el desarrollo de la región, a la vez que remarcaban la identidad cultural del Cuzco. Pese a que el IV Centenario tuvo una resonancia importante en Bolivia y Argentina, no alcanzó el resultado deseado. Además, la ausencia de participación limeña en la celebración mermó significativamente este evento, demostrando que, en cierta medida, la indiferencia, los roces y las hostilidades dentro de la política peruana afectaban económicamente a las provincias.
De esta manera, el IV Centenario fue un evento que evidenció las tensiones entre el Cuzco y Lima, así como las tensiones dentro de la misma sociedad cuzqueña. Igualmente, la celebración fue una oportunidad para poner en relieve las necesidades que tenían los agentes económicos cuzqueños respecto al proceso de modernización que atravesaba la ciudad. Mediante la Exposición y Feria, los agentes económicos trataron de darle realce a la celebración, presentándose como agentes modernizadores y de cambio.
Por otro lado, uno de los aspectos más destacados del IV Centenario fue la proyección y la reafirmación de la ciudad del Cuzco como un centro turístico y cultural. A pesar de las limitaciones económicas producto del presupuesto asignado a la celebración, esta abrió un espacio para ulteriores desarrollos en la ciudad especialmente las que refieren al aprovechamiento económico del patrimonio histórico.
En el ámbito económico, la Exposición y Feria muestra una preponderancia del sector agropecuario en el Cuzco, seguido de un pequeño, pero no menos importante, sector industrial y un moderado sector de negocios urbanos que ulteriormente, durante el transcurso de los años cuarenta, desaparecerían en beneficio del gran sector industrial.
Los discursos de la Exposición y Feria no sólo ofrecieron un vistazo a las tensiones sociales de la época, sino mostraron distintas narrativas de las cuales destacaron la reivindicación regionalista, la exaltación histórica y patriótica y la importancia económica para concluir proyectos industriales y agropecuarios. Del mismo modo, durante la Exposición y Feria, los grandes potentados y hacendados de la región adoptaron un rol más preponderante, relegando a los demás sectores a un papel secundario. No obstante, la Exposición y Feria se vio limitada porque solamente pudo hacer uso del 4% del presupuesto total asignado para la celebración del IV Centenario.
Para concluir, la Exposición y Feria Industrial Agrícola Ganadera del IV Centenario de la Fundación Española del Cuzco fue un evento que sirvió para mostrar tanto los logros de la incipiente industria cuzqueña como para revelar sus propias limitaciones.