Fecha de recepción:
3 de octubre de 2024

Fecha de aceptación:
28 de febrero de 2025

En el marco del tercer año de funcionamiento de la “Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990”, se ha publicado el libro La fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre, de Enrique Condés Lara. Esta obra, sin duda, contribuirá a la labor de la mencionada comisión, pues proporciona una base para reflexionar sobre los crímenes de Estado, ya que su objeto de estudio es la organización guerrillera más polémica de México, que fue el principal objetivo de los cuerpos represivos del Estado durante la llamada Guerra Sucia en las décadas de 1970 y 1980.

En el prólogo, Cristina Gómez advierte que este libro es la continuación de la obra que el autor publicó en tres tomos: Represión y rebelión en México (1959-1985), que abarca la historia política de las organizaciones de izquierda y el Estado mexicano durante la Guerra Fría. Así, La fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre puede considerarse el cuarto libro del proyecto de investigación que Condés Lara comenzó hace más de tres décadas.

Sin embargo, el reciente libro del autor no puede comprenderse como producto de un trabajo aislado, pues forma parte de una oleada de textos sobre los movimientos armados en México que han aparecido la última década, incluidas obras historiográficas, memorias de exguerrilleros, compendios de historia oral, entre otros. El avance colectivo en el estudio de los movimientos guerrilleros en México permitió a Condés escribir una obra que abarca principalmente las décadas de 1960 y 1970, años en que surgieron los múltiples grupos guerrilleros que conformaron la Liga Comunista 23 de Septiembre.

Una de las principales fortalezas de la investigación de Condés Lara es el amplio y diverso uso de fuentes, que incluyen historiografía reciente, memorias, testimonios y un significativo número de documentos provenientes de los archivos históricos de los aparatos represivos del Estado, como la Dirección Federal de Seguridad y la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales. Además de estos llamados “archivos de la represión”, el autor incorpora documentos históricos generados por las propias organizaciones guerrilleras, los cuales ha reunido en su archivo personal. Entre estos materiales destacan minutas, actas, documentos, panfletos mimeografiados y, por supuesto, ejemplares del periódico Madera, órgano de prensa de la Liga Comunista.

Cabe resaltar que Condés Lara enriquece también su estudio con testimonios de historia oral, obtenidos a través de entrevistas realizadas personalmente a exguerrilleros de diversas organizaciones. Dado que muchos de estos personajes ahora ya han fallecido, estos testimonios no sólo aportan una dimensión humana y vivencial a su investigación, sino que también constituyen una fuente histórica invaluable para el estudio de los movimientos armados en México.

La diversidad de fuentes usadas por Condés constituye la condición de posibilidad para su propuesta historiográfica, cuyo principal mérito es presentar una explicación compleja de la fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre, comenzando con el estudio de cada una de las organizaciones guerrilleras que conformaron la Liga. Esto lleva a que los diecisiete capítulos del libro estén interrelacionados de forma tal, que en lugar de una trama unilineal se tengan múltiples historias de grupos guerrilleros que se desarrollan en paralelo y que terminan por unificarse con la creación de la Liga. A través de cada capítulo, el autor expone las condiciones históricas y posiciones políticas que llevaron a cada uno de los grupos guerrilleros a elegir el camino de la confluencia en la Liga. De esta forma, este libro presenta una radiografía de la complejidad del movimiento guerrillero en México, de su diversidad político-ideológica y de actuación clandestina, manteniendo una distancia de las explicaciones simplistas que sobredimensionan las figuras de los líderes políticos o la actuación militar de los grupos guerrilleros. No obstante, el autor no pierde de vista la relevancia de dos figuras imprescindibles: la de Raúl Ramos Zavala, que encabezó el grupo “Los proceso”, conformado en una edición de la Juventud Comunista de México, organización juvenil del Partido Comunista Mexicano (PCM); y la de Ignacio Salas Obregón, quien usaba el sobrenombre Oseas, y que para comprenderlo indaga en la vertiente ideológica cristiana que lo llevó a coincidir con los grupos marxistas.

Del mismo modo, el libro de Condés Lara se diferencia de otros estudios sobre la guerrilla en México en la medida en que, al abordar a los principales dirigentes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, lo hace a través del análisis de sus documentos políticos fundamentales: El proceso revolucionario, de Ramos Zavala, y Cuestiones fundamentales del movimiento revolucionario, de Salas Obregón. Gracias a esta metodología, el autor logra una aproximación a las influencias teóricas y políticas que sustentaron la creación de la Liga.

Sin embargo, aunque Condés Lara reconoce la importancia de realizar un análisis teórico profundo de los documentos de la Liga Comunista 23 de Septiembre, él mismo se abstiene de examinar en detalle aspectos clave, como la concepción que dicha organización tenía sobre el grado de desarrollo del capitalismo en México y el lugar que éste ocupaba en el sistema imperialista. Estos temas eran fundamentales para Ramos Zavala y Salas Obregón, pues sustentaban su postura respecto a las “etapas intermedias” previas a la revolución socialista. La falta de profundización en estos aspectos impide al autor reflexionar sobre cómo la Liga concebía su estrategia política y su diferenciación con otras organizaciones de izquierda como el PCM.

Otra virtud del libro es que permite apreciar la diversidad de concepciones políticas dentro de los grupos guerrilleros que conformaron la Liga Comunista 23 de Septiembre. Devela que no todos los militantes tomaron las armas desde una perspectiva marxista-leninista. En este sentido, el estudio de Condés aclara que mientras algunos combatientes provenían de la tradición política del PCM, como Ramos Zavala, mientras que otros, como Oseas (Ignacio Salas Obregón) tenían una orientación cristiana. Además, hubo quienes se incorporaron al movimiento armado como una respuesta directa a la represión estatal, particularmente tras los acontecimientos del movimiento estudiantil de 1968, el Halconazo de 1971 y otros episodios de violencia política en distintas regiones del país.

A pesar de que éste es un aporte central del libro, el propio autor no lo enfatiza en sus conclusiones. Al responder la pregunta “¿qué fue la Liga Comunista 23 de Septiembre?”, omite señalar que la organización se conformó a partir de una diversidad de orígenes políticos y sociales, y aunque tenía una orientación marxista en general, en sus filas militaban diversos sectores que no necesariamente comulgaban plenamente con esta ideología o que la interpretaban de forma particular.

Indudablemente, el autor hace una exhaustiva investigación, pero sus conclusiones no resaltan un aspecto clave: la similitud entre la Liga Comunista 23 de Septiembre y el Partido Comunista Mexicano (PCM). Ambas organizaciones compartían el objetivo de instaurar el socialismo; sin embargo, diferían en dos puntos: 1. La forma de lucha, pues la Liga Comunista concibió la lucha armada como la principal vía de acción política; 2. La estrategia, pues a diferencia del PCM, la Liga había abandonado la idea de que existían etapas previas al socialismo, como la lucha por la liberación nacional o la revolución democrática y antiimperialista.

Asimismo, es notable que la reflexión política que desarrolla el autor a través de su libro disminuye al llegar a las conclusiones, pues al explicar el desarrollo del movimiento guerrillero y la Liga comunista se apoya en aspectos de temperamento de personalidades y calidad moral; veamos un ejemplo:

[Las guerrillas] son la constatación de una quiebra política y moral de los gobiernos de la ‘Revolución Mexicana’ [...] Fracaso político, por su incapacidad de solucionar diferencias, remediar problemas o atender demandas racional y no brutalmente, letal y no arbitrariamente, legítima y no tiránicamente. Descalabro moral, por la recurrente transgresión de valores y principios-democracia, tolerancia, libertad, apego a la Constitución, a las leyes y al respeto a las personas. [...] La liga es la expresión infausta de la incapacidad de una élite gobernante para entender, encauzar, atender y responder racional e inteligentemente a las inquietudes y problemas de una juventud estudiosa e inquieta en búsqueda de sus propios derroteros (pp. 513-515).

Con esta conclusión, el autor sugiere que, si el gobierno mexicano hubiera adoptado otras estrategias para responder a las demandas de los jóvenes, en lugar de transgredir los principios de democracia, tolerancia y libertad, las expresiones guerrilleras no habrían existido. Tal vez este planteamiento de Condés Lara resulte válido para aquellos militantes que se unieron a la guerrilla con el propósito de democratizar las universidades y combatir la represión y el autoritarismo. Sin embargo, no aplica para figuras como Ramos Zavala y Salas Obregón y los demás guerrilleros, quienes tenían como objetivo la instauración de un gobierno socialista que hacía ineludible la confrontación armada con el Estado mexicano.

A partir de la información que el libro proporciona sobre los orígenes sociales y políticos de los grupos guerrilleros que conformaron la Liga Comunista el 23 de Septiembre, es posible formular nuevas preguntas de investigación. Por ejemplo: ¿qué grupos guerrilleros surgieron principalmente como una respuesta a la represión y cuáles tenían como fundamento la lucha por el socialismo? Esta cuestión, aún poco explorada en la historiografía mexicana, recuerda una pregunta formulada en la década de 1980 por un guerrillero búlgaro, veterano de la Segunda Guerra Mundial, a un militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Chile: “¿Usted cree que su partido comunista lucha por la toma del poder o solo para sacar a Pinochet?”.1

De manera análoga, podríamos preguntar si el movimiento guerrillero en México luchó por la toma del poder y la instauración del socialismo o sólo fue para derrocar al gobierno autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y establecer un gobierno burgués más democrático. Condés Lara ofrece datos valiosos para responder estas preguntas, pero deja abiertas muchas interpretaciones, lo que convierte su obra en un punto de partida para futuras investigaciones sobre la guerrilla en México.

Sin duda, este libro de Condés Lara ya es una referencia obligada para quienes estudian la guerrilla en México y una obra de utilidad para los encargados de reflexionar sobre el pasado del Estado mexicano, la violación de los derechos humanos y la posibilidad de usar la historia para evitar la repetición de actos represivos